El Obispo de la Diócesis de Oberá, Msr. Damián Santiago Bitar, dejó un mensaje de esperanza en CUENTAS CLARAS, en la víspera de la Navidad y en un momento especial, tras cumplir 15 años desde que se hizo cargo de la diócesis.
Ya pasaron 15 años desde que Monseñor Bitar llegó a Oberá para hacerse cargo de la diócesis, tras la partida de su par, Víctor Arenhardt. Bitar vivía en Villa María, en la provincia de Córdoba, cuando fue llamado para ser ordenado como obispo a la edad de 44 años. En aquel momento (2008), fue nombrado obispo auxiliar de la diócesis de San Justo, en la provincia de Buenos Aires. Solo dos años despúes, su destino fue la ciudad de Oberá.
«Casi no conocía Misiones, Posadas, de pasada, y Puerto Iguazú, donde vive mi hermano. No conocía Oberá, pero me hallé inmediatamente», recordó Bitar.
Muy querido por la comunidad cristiana, y respetado por todos, Bitar se destaca en una diócesis que también cumplió, recientemnte, sus 15 años de vida. En ese camino, la concreción de un espacio en Oberá para el tratamiento de jóvenes en situación de adicción, gracias a un acuerdo con la organización Fazenda de la Esperanza, es de lo más destacado del 2025. «Es un orgullo poder concretar esa respuesta pastoral a una problemática tan dificil», indicó.
Y no podíamos dejar pasar la oportunidad para que el obispo Bitar compartiera un mensaje para estas Fiestas. En ese sentido, reflexionó: «ojalá podamos hacer una pequeña pausa, cambiar una marcha, desacelerar motores, eso nos puede hacer mucho bien. La pausa de la Navidad puede ayudarnos a oxigenar el corazón», afirmó.
Dijo también que «necesitamos más que nunca la luz de Jesús», agregando que «La Navidad es Jesús, porque se celebra un nacimiento. Desde la Navidad, la vida del hombre encuentra un verdadero sentido».


