cropped-PNG-logo-La-Radio-89.9-1.png

Una multitud bailó y cantó con Palito Ortega en Posadas

La Costanera de Posadas se vistió de fiesta mientras público de todas las edades poblaban el predio dispuesto para recibir al cantautor que eligió la tierra colorada para su Gira de Despedida.

Poco antes de las 22 horas, el Rey subió al escenario ante un público de más de 25 mil personas, encendido por la actuación de artistas locales que prepararon el terreno para el momento cúlmine de la noche.

Previo al arribo del músico, la emoción invadió el escenario con la presencia de bomberos voluntarios, personal policial, brigadistas y guardaparques, quienes mientras las sirenas de las autobombas y las bocinas de los camiones provenientes de todos los puntos cardinales de la provincia, sonaban en medio de una ovación, recibieron un merecido homenaje de parte del pueblo de la provincia de Misiones y de la Selva paranaense, que tan afectada pudo haberse visto ante tamaña amenaza.

«Un muchacho como yo» encendió la emoción de miles de almas, que se abrazaron a su ídolo en una gran fiesta de música y baile.

«Este encuentro empieza a tener sabor a despedida», interrumpió el músico mientras Misiones le pedía un poco más de magia.

Viva la vida, Tengo el corazón contento, Despeinada, La Felicidad, y otra decena de canciones conquistaron los mejores y más fuertes aplausos de su público que pretendía congelar el tiempo para que el gran Palito se quedara un rato más.

«Empecé mi carrera en un programa llamado El Club del Clan» recordó el músico mientras sonaban los primeros acordes de «Qué suerte», la canción que, junto a Chico Novarro, escribió para su compañera del Club, Violeta Rivas.

Avanzada la noche, los roles cambiaron y Palito volvió a su primer amor, la batería, y Lalo Fransen se apoderó de la voz para recordar sus inolvidables tiempos del Club del Clan a puro rock.

Y siguió «Camelia», «Que Dios te bendiga», y con guitarra en mano, recordó a Charly García con Popotitos, uno de los tantos temas que grabaron juntos. Y la multitud no paró de bailar, cantar, saltar, como si el tiempo no hubiera transcurrido, como si el río Paraná hubiera traído caprichosamente las décadas del 60 y 70, por un ratito a la cascada de la costanera capitalina.

«Sabor a nada» fue la canción elegida para recordar su historia con Frank Sinatra, y miles de linternas, encendedores y celulares iluminaron el momento que seguramente se lo llevará en la retina como uno de los momentos más memorables de su despedida de su público misionero.

Más de 2 horas de show y más de 25 mil almas felices, fueron la receta ideal para transformar la noche del sábado en una auténtica fiesta donde los protagonistas reales fueron los adultos mayores misioneros.

compartir

TEMAS RELACIONADOS